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¿Conciertos Y óperas Online?

¿Conciertos y óperas online?

By ISRAEL DAVID MARTINEZ     JUL. 14, 2018

Cuando la Filarmónica de Berlín percibió, hace ya bastantes años, que la época dorada en lo relativo a la venta de Cd’s llegaba a su fin emprendió, audazmente, nuevos caminos para seguir siendo un referente en la industria.

La decisión estaba tomada: crearon una plataforma online, Digital Concert Hall, donde los aficionados pudieran disfrutar de todos los conciertos –en vivo– de la temporada, así como la posibilidad de acceder al registro de grabaciones desde la temporada 2008/2009, ver otros conciertos de años anteriores, reportajes sobre los grandes directores y sobre la historia de la orquesta, y numerosas entrevistas a solistas invitados y a los propios instrumentistas de la formación.

Hoy en día Digital Concert Hall es un referente absoluto de cómo proyectar una orquesta a todo el planeta. Hay que subrayar que la técnica en el campo de la producción visual es impecable, son los mejores, no obstante, se hecha en falta la opción de disfrutar de los contenidos en 4 u 8 K y un sonido binaural o 3D.

La posibilidad de disfrutar de este catálogo en cualquier tipo de dispositivo es atractiva si consideramos que el precio está al alcance de los aficionados: 149,00 € /12 meses; 19,90 €/ 30 días; 9,90€/ 7 días. A los profesionales y estudiantes de música se les ofrecen descuentos suculentos.

La pregunta que nos hacemos en Press-Music es lógica: ¿Tiene sentido copiar el modelo de negocio de los alemanes? ¿Otras orquestas del planeta podrían hacer lo mismo? ¿Los teatros de ópera deberían vender abonos online? ¿Esto ya se cubre con la proyección de las óperas en los cines? ¿Festivales como el de Lucerna, Salzburgo o Bayreuth no deberían apostar por el abono digital?

Vamos por partes. Todas las orquestas y teatros de ópera deberían invertir en sistemas de grabación de alta calidad y ofrecer sus temporadas, íntegras, online. No hay duda. Si lo hacen los alemanes también lo pueden hacer otros. ¿En un principio será rentable? No creo. A unas les irá mejor y a otras les costará vender abonos que cubran la inversión. Vamos a poner dos casos de proximidad. El Gran Teatre del Liceu y el Palau de la Música Catalana deberían ofrecer, a través de un abono digital, la conexión en vivo de todas las representaciones de ópera así como de los conciertos sinfónicos y de cámara. Cada temporada que pasa es una oportunidad perdida para generar catálogo visual y sonoro. ¿Será negocio? Es probable. Donde no hay negocio es cuando no se generan alternativas de venta. Otro lugar de la Ciudad Condal donde se debería invertir, en este sentido, es en la Sala de Cámara (Oriol Martorell) de l’Auditori. Este lugar tiene una acústica muy correcta –a años luz de su hermana mayor– y sería muy atractivo acceder a un fondo de archivo con los solistas que, año tras año, pasan por su escenario.

Pero no nos olvidemos de una pregunta fundamental. ¿Este tema queda solucionado con la proyección de las óperas en las salas cinematográficas? No. La calidad de imagen y de sonido en nuestros cines está, lamentablemente, lejos de unos mínimos aceptables. ¿Por qué será? ¿Por qué no ponen remedio y ofrecen al espectador una tecnología superior al que uno tiene en su hogar? Aunque exista cierto público que, hoy en día, consume ópera de esta manera, la opción online, en diferentes dispositivos, es la opción ganadora. Por otro lado, los festivales no están demasiado interesados ya que ellos venden un lugar específico y el turismo (hoteles, restaurantes) va de la mano. Y esa experiencia, aparentemente, no puede trasladarse a una tablet. Aunque también terminarán apuntándose al carro. Tiempo al tiempo.

Resumiendo u ordenando el artículo: Digital Concert Hall ha mostrado de qué manera se puede monetizar, online, a una orquesta; el resto de orquestas y teatros de ópera deberán copiar a los líderes en este momento; se debería hacer lo antes posible para crear un catálogo en super alta definición y gran calidad de audio; rechazar esta realidad hace que las instituciones se anclen en el pasado y se mueran poco a poco; si los conciertos, óperas y ballets se retransmiten en directo, a todo el planeta, eso obliga a que los mínimos se eleven y que el público, siempre, salga ganando.

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