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Lazarillo, O Cómo La Necesidad Agudiza El Ingenio

Lazarillo, o cómo la necesidad agudiza el ingenio

JOSÉ MARÍA GÁLVEZ     FEB. 9, 2026 (Fotos: © Ricardo Espinosa)

El Real Teatro de Retiro lleva varias temporadas incluyendo en su programación óperas de sumo interés por muy diversas razones, a las que se suma que generalmente el público mayoritario de este Teatro es el público infantil y juvenil.

Lazarillo contemporáneo

Durante el 31 de enero, el 7 y el 8 de febrero, se han llevado a cabo 5 representaciones de Lazarillo, cuarta ópera de David del Puerto (1964) según se indica en la Guía Didáctica que contiene el QR del díptico que hace de programa de mano. Según el catálogo del autor en su página web su cuarta ópera es Vida de Lazarillo de Tormes, y de sus fortunas y adversidades, de 2022 con una duración de 90 minutos. Desde su escritura, y tras el estreno en el Corral de Comedias de Alcalá de Henares en junio de 2023, la ópera ha tenido un agraciado camino de representaciones, llegando a realizar en el transcurso de las mismas la denominada ‘versión abreviada’, que es la que se ha puesto en pie en el Real Teatro de Retiro.

En cualquier caso, la ópera que el Real Teatro de Retiro ha puesto en pie con el título de Lazarillo, es un trabajo encomiable en muchos aspectos.

David del Puerto, para muchos legos en la música contemporánea, con la amplitud que se quiera al definir contemporáneo, es conocido por su incursión en el cine, de la mano de otros dos buenos nombres de nuestro panorama actual, Javier Arias y Jesús Rueda, con la banda sonora de La marrana, la película de José Luis Cuerda (1947-2020) de 1992. Colaboración entre los tres compositores que en los últimos tiempos ha tenido continuidad con la escritura de dos zarzuelas: Se vende en el 2021 y Raja la alondra de 2022. A lo mejor no sería un desacierto que este mismo Teatro pusiera en pie alguna de las zarzuelas colectivas de nuestro autor.

Lazarillo comienza y termina con sendos melólogos de su protagonista. El primero para colocar al público en situación con sus antecedentes desde que nación hasta que su madre lo dio en adopción a su primer Amo: el ciego, y el último para relatar cual será su vida desde el momento en que se despide. La música de la ópera bebe de nuestro siglo de oro y otras músicas que recrean la contemporaneidad de Lázaro, con la mirada (y el puño) hábil y capaz de un artista de nuestro tiempo que integra ese estrato musical sobre el que se cimenta una evolución, a la que jamás debemos renunciar, y que transforma con una nueva lectura los temas que nos rememoran la época del pequeño Lázaro.

No es el Real Teatro de Retiro un mal sitio para fomentar en mayor medida la vanguardia en música, la música contemporánea, pues es en la infancia donde existe mayor agudeza de ingenio, donde hay mejor capacidad de aprender con mayor naturalidad los caminos abiertos hace ya más de cien años y que todavía al oyente adulto, incluso habitual de Auditorios y Teatros, les parece difícil de escuchar, cuando no se quiere reconocer la incapacidad para desprenderse de hábitos que quedaron superados al final del siglo XIX y saber escuchar.

El público infantil y juvenil que nos acompañaba en el teatro tuvo un comportamiento encomiable y, a pesar de algunas de las duras imágenes de la puesta en escena, no hubo más que aplausos y caras agradecidas y sorprendidas tras el final de la ópera, que a algunos nos traía a la memoria El retablo de maese Pedro del gaditano Manuel de Falla (1876-1946), como en un fondo bien tamizado.

El libreto, basado en uno de los imprescindibles anónimos de nuestras bibliotecas, Lazarillo de Tormes (1554), es producto de la pluma del muy conocido de los oyentes de Radio Clásica (Radio 2 para los clásicos), el polivalente Martín Llade (1976). A los conocedores de sus relatos que preludian Sinfonía de la mañana, no debería extrañarles la capacidad de Llade para acometer tal empresa y llevarla a un buen Puerto, con mayúsculas como el compositor que le ha dado vida musicalmente.

A cargo de Ricardo Campelo está la dirección de escena, que en producción de Teatro Xtremo y de Euroscena, se levanta sobre materiales mínimos que en combinación con sus distintas posiciones y la iluminación, la cual tiene un papel fundamental en la puesta en escena, consiguiendo gratos y acertados resultados. Hay que reconocer a Campelo la dirección teatral sobre los cuatro solistas vocales que dan vida a los personajes sobre el escenario, fundamentalmente a Lázaro o Lazarillo, que no deja de moverse y actual, teatralmente, desde antes de que suene la música, con ese fagot que da voz al cuerno que el protagonista entona.

Cuarteto vocal experimentado

Fue la soprano tinerfeña Ruth González la responsable de que Lazarillo nos hiciera compartir sus sensaciones y vivencias, queriéndole y reprobándole en alguna ocasión. Haciéndonos sacar una sonrisa por esa picaresca que reconocemos entre nosotros y algún torcimiento por los castigos que esa picaresca conllevaba casi siempre. Musicalmente no se le puede pedir más, voz limpia, fraseo fácil y directo, así como una entonación concisa y segura, incluso con los melismas que en ocasiones adornaban su canto. Entre sus amos se encuentra el ciego, a cargo del barítono madrileño Enrique Sánchez-Ramos, demostrando un dominio y conocimiento magistral de su instrumento y del carácter de sus personajes, pues tras el ciego hacía doblete con el escudero. También hacía doblete eminentemente eclesial, en el cura de Maqueda y en el Arcipreste, personaje que casa a su amante con Lazarillo, el tenor barcelonés Antonio Comas que con una voz propia, de generoso timbre y extensión, no pudo ofrecer mejo vivificación de sus curánganos. Por último, pero no por ello con menor calidad, en el papel de madre de Lázaro y de esposa del mismo (o amante del arcipreste) estuvo la mezzosoprano canaria Blanca Valido, que aunque tiene los papeles más breves, los defiende con gran solvencia y resolución, gracias a un canto con potencia estudiada, vibrato y fraseo suficiente para asentar su personaje.

Todos los intérpretes han representado su papel en varias ocasiones desde que se estrenó la ópera en 2023, por lo que conocen sus personajes teatral y musicalmente, y eso se nota y se agradece.

Todo lo anterior no hubiera sido posible sin la participación de Cristina Santirso a la flauta, Carmen mateos al oboe, Andrea Pérez al fagot, Alexander Álvarez a la guitarra amplificada, Marián Tur al violín y Álvaro Vásquez al violonchelo, bajo la dirección de Bauti Carmena Mateos, los cuales demostraron una dedicación plena a la música que interpretaban.

Como iniciaba esta crónica, el Real Teatro de Retiro lleva varias temporadas incluyendo óperas de un interés muy singular en su programación. Creo que es el buen camino, no solo para dar a conocer algunas perlas que han quedado en la ostra cerrada, como lo fue La idea de Gustav Holst (1874-1934) o La Cenicienta de Pauline Viardot-García (1821-1910), sino para que la base y sustrato de nuestra sociedad crezca y se alimente del mejor nutriente para una mente socialmente sana.

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